- XXI - Cancionero blanco Sea para bien, enhorabuena sea, divino Rojas, el recién nacido, que tal hijo de ingenio ha merecido que esculpido en mil láminas se vea. Plega a los cielos que la excelsa idea del Repúblico llegue el apellido a donde desterrándose el olvido de Dafne ingrata su laurel posea. Ensancha, Manzanares, tus riberas, donde tu nieto con amor recibas, hijo de un hijo de ti margen bella. Aquí viene a servirse muy de veras, ampárale piadoso, así tú vivas eternos años con feliz estrella.