- XCVI - En cunas de esmeraldas, de esta fuente aljófar nace o fugitiva plata, cuyas márgenes claras no dilata en cuanto su cristal adoleciente; en undosa después firma creciente, que de grillos de hielo se desata sin llagar donde muere, nunca mata la fatiga y la sed de su corriente. ¡Oh retrato, oh espejo de la vida, que en vanas plumas de sus fines vuela, más engañada y menos advertida, a donde la razón no se rebela, siguiendo una lección apetecida por quien ha de morir, por quien anhela!