- CLXIX - Contra las pretensiones de la Corte Ya no me engañarán las esperanzas, ni me disgustarán los desengaños, que el aviso costoso de mis años advertimiento saca de tardanzas. Y con igual semblante a las mudanzas, el escarmiento deberé a mis daños, de lástima sujeto y no de engaños, justificando ofensas y venganzas. Y retirado del común abuso de anhelar vanamente pretendiendo con vil indignidades mi desprecio, nueva naturaleza haré del uso, ufano ya de no quedar perdiendo lo que menos se estima, y es sin precio.