- CXLII - Después que me llevó el abril su día, mis ojos verdaderos son corriente, dígalo Amor que os rinde francamente la parte que es más propia y menos mía. Dulce error, felicísima porfía del que menos distante y más ausente vive con soledad entre la gente, y a solas en sabrosa compañía. Aguas del Tajo, en vuestras repetidas ondas, no ya de olvido mar se vea: comunicad conmigo vuestra gloria, acordando mil lágrimas perdidas al abril más florido, porque sea sufragio de mi muerte su memoria.