- XCIX - En tus penates hoy, sacro escarmiento, cuelgo la quilla de mi rota nave, que del mar de fortuna el rigor sabe, y los impulsos de contrario viento. Pondrá del tiempo este prodigio exento, si digno olvido de tus iras cabe, en quien sublime ya, y ahora grave, tumba le cubre el húmedo elemento. A quejas halle mudo, sordo a ruegos, undoso dios de senos inconstantes, cuando sirenas visten sus marinas. Sean, pues, de la fortuna en mares ciegos, a peligros de amantes navegantes, mi voz aviso y norte mis ruinas.