- XCV - De este pastor cuya cerviz exenta el aplauso feliz logra del prado, a la onda obedece y al callado numeroso redil, ovil sin cuenta. Pues que si la robusta lucha interna, o al culto se dedica ejercitado, de las serranas nuestras aclamado la envidia de estas selvas alimenta. No tiene el bosque en sus entraƱas, fiera segura de las armas de su ira, ni toro exento al yugo en su ribera; si de amor canta o por amor suspira, corazones de piedra vuelve en cera con los dulces acentos de su lira.