- L - ¿No es tiempo, tirano Amor, que vea de tus violencias crédito en mi ejemplo? Colgadas mis cadenas en tu templo, justo será que desengaños crea. Un mentido esperar cuando lo sea entre envidia y desprecio me contemplo, cuando pasiones en avisos templo, con peligros amor me lisonjea. Vuelvan los negros ojos a su aljaba los vivos rayos, que el arpón ardiente debe mejores blancos a sus tiros. Miraré cual está, no cual estaba: de osar cobarde, y de temer valiente; lágrimas me concede y no suspiros.