- XXXIX - Amor no es voluntad, sino destino de violenta pasión y fe con ella; elección nos parece y es estrella que sólo alumbra el propio desatino. Milagro humano en símbolo divino, ley que sus mismas leyes atropella, ciega deidad, idólatra querella, que da fin y no medio a su camino. Sin esperanza, y casi sin deseo, recatado del propio pensamiento, en ansias vivas acabar me veo. Persuasión eficaz de mi tormento, que parezca locura y devaneo, lo que es amor, lo que es conocimiento.