- CXXV - A una dama que se peinaba Al sol Nise surcaba golfos bellos con dorado bajel de metal cano, afrenta de la plata era su mano y afrenta de los rayos sus cabellos. Cuerda el arco de amor formaba en ellos del pródigo despojo soberano, y el ciego dios, como heredero ufano, lince era volador para cogellos. Bello pincel, no menos bello el mapa en piélago de rayos cielo undoso era, y su menor hebra mil anzuelos, que en red que prende más al que se escapa cadenas son, y, de oro proceloso, trémulas ondas, navegados cielos.