- XVIII - A la muerte del Rey de Francia Cuando el furor del iracundo Marte, al viento desplegaba las banderas, y levantaba al son de cajas fieras ira sangrienta Enrique en toda parte; cuando empezaba a fabricar el arte artificiosas máquinas guerreras, y cuando, atento a las dudosas veras, el mundo estaba ya de parte a parte; puesta la mano a la atrevida espada, ofreciendo fortuna fin sangriento de la dudosa guerra a la victoria, cortó el hilo la Parca apresurada a la vida y al alto pensamiento, dejando eterna al mundo su memoria.