- CLXXXVI - Cual matutina lumbre soberano esplendor concediendo es centelleante, cual despuntar se vio deidad amante de la fecunda sal del oceano; cual virgen rosa que en jardín temprano de verde cárcel se soltó fragante, fovente al parto céfiro espirante, de los grávidos senos del verano; tal Fénix nueva en sus flamantes plumas le desmintió crepúsculos al día que formó sol de viva hermosura, beldad originando las espumas de piélagos de gracia a la luz mía imperceptible siempre, siempre pura.