- LXXI - Buscando siempre lo que nunca hallo, no me puedo sufrir a mí conmigo, y encubierta la culpa y no el castigo, me tiene amor, de quien nací vasallo. Yo sufro y no me atrevo a declarallo, con ver tan imposible el bien que sigo, que cuando me condena lo que digo, no me puedo valer con lo que callo. Sigo como a dichoso, no lo siendo; quisiera dar razones y estoy mudo, y de puro rendido me defiendo. Del tiempo fío lo que en todo dudo, y en fin he de mostrar claro muriendo que en mí el amor más que el agravio pudo.