- XIX - A lo mismo El roto arnés y la invencible espada que coronó la presumida frente del muerto rey que a la francesa gente obediente mantuvo y enfrenada, pudiera ya en el templo estar colgada y en descansado honor resplandeciente, sin volver a tentar osadamente la varia rueda de la diosa airada. Mas el discurso y el saber humano no alcanza aquella esencia sin medida que el poder de los ánimos limita, dando fuerza y valor a flaca mano contra el heroico rey, en cuya vida altos designios y esperanzas quita.