- XXXVII - Llegar, ver y entregarme a sido junto, la deuda general pagada os tengo, y a ser de vos injustamente vengo condenado si culpa en sólo un punto. Padezco el mal, la causa no barrunto, que yo sin esperanza me entretengo, y sólo de adoraros me mantengo, vivo al servir y al merecer difunto. Quien sabe tanto y claramente entiende que esperar algo es yerro sin disculpa, con la intención no puede haber errado. Miro, y no hallo en mí de que me enmiende; mas, si desdichas las tenéis por culpa, ¿cómo estará sin ella un desdichado?