- CXVIII - Víctima ya de su holocausto sea a la del niño dios deidad gigante, el corazón del más feliz amante que envidia con sus lágrimas granjea. No rico incienso y llama no sabea gloria opima te dé, gloria abundante, mas entre afectos mil arda constante, nuevo Adonis por nueva Citerea. Tiña de envidia y no de sangre ahora celoso Marte el espumoso diente que arco es de paz el arco de Cupido. Rosas prestando el tálamo de Flora al sujeto que más gloriosamente en la dulce de amor red está asido.