- XXXVI - ¿Qué mar es este, Amor? ¿Qué confianza pondrá en tus ondas el osado pecho, si disfrazas el daño en el provecho y tienes más peligro en la bonanza? Cuando el aliento vence a la tardanza, vengo a quedar en lágrimas deshecho, porque el vivir de engaños satisfecho dudas cultiva en sustos de mudanza. ¡Oh dura ley de amor, que el no guardalla naturaleza y no costumbre sea de quien no da placer sin desengaños! Dudoso muere el que ofendido calla, y su agravio averigua el que granjea con la solicitud los propios daños.