- CLXXV - Pasé los golfos de un sufrir perdido, y piélagos de ofensas he surcado, de enemigos impulsos agitado, de poderosas olas impedido. Hoy, pues, menos quejoso que advertido, de esperanzas las velas he animado, y debo a mi noticia haber tomado en mar de sinrazón puerto de olvido. Donde ya en dar benéficos alientos a la violenta fuerza me libraron del tiempo airado y de contrarios vientos. Ya engañosas sirenas me dejaron, porque la falsa voz de sus acentos mis diamantes iodos no escucharon.