- CI - Mal haya el temerario, el ambicioso, en el mar monstruo cuando no marino, que hurtó al bosque el mal nacido pino, para darle a Neptuno proceloso; y fiero labrador de campo algoso sembró en el viento el porfiado lino, que entre aquilón y cierzo dio camino a náutico inculcar piélago undoso. Porque a insultos piráticos el puro rubio expuso, metal solicitado de tantas hoy fatigas perennales. Por cuya ya venganza el frigio muro de lágrimas sangrientas vio bañado cuando entre ciego honor, llamas fatales.