- XIII - Ningún dolor se iguala al acordarse del tiempo venturoso, en desventura, y el triste que ha tenido más holgura, con más justa pasión puede quejarse. ¡O, con cuánta razón podrá llamarse dichoso el que en desdichas nace y dura! Y como si hay buen seso en aventura al tiempo que se alcanza a de llorarse. En este mundo, en fin, no hay firme estado, ni podemos tener contentamiento, porque este para el otro está guardado. Y cierto que me viene al pensamiento que Dios de tanto bien me ha derrocado por poner a los otros escarmiento.