- I - Naufragio, no te quejes de fortuna; si de prosapia generosa vienes, entiende que sus males y sus bienes estables nunca son en parte una. Si claro ves que sin razón ninguna no rige sus mudanzas ni vaivenes, menos razón alcanzarás, si tienes poder para quejarte en su tribuna. ¿Sabes de qué podrías tú quejarte con justa causa y valerosa suerte, con alegre semblante denodado, con espíritu sabio moderado? porque más presto no quiso traerte do amor, franqueza tanto se reparte.