- XXX - En un sombrío valle despeinaban sus muy rubios cabellos y escogidos muchas pastoras que con mil gemidos una zagala muerta lamentaban. Pidióles un pastor por qué lloraban, ellas con sus acentos doloridos ser muerta de amores encendidos Selvagia la pastora publicaban. Rióse entonces él del devaneo, y dijo como en burla: «¡O caso fuerte!» ¿y quién vio a una mujer morir de amores? Mas si de eso murió, lo que no creo, no la debéis llorar, pues que su muerte halló reparo y fin a sus dolores.»