- XVIII - Un tiempo fue que yo decir podía, si quiero bien, también yo soy querido, y algún día me vide tan subido, que no pensé jamás que caería. Ahora de aquel bien que poseía me veo triste ya tan decaído, que entiendo que fue bien falso y fingido y que si fue, que ya pasó solía. ¡Hay Dios, y cuánto más vale quejarse de haber sido muy falto de favores, que no poder decir: yo fui amado! Si no ved en que trance podrá hallarse quien hizo gran caudal de sus amores, y en un punto cayó de gran estado.