- XXV - Lucientes ojos donde está encerrado el mal, o el bien que de continuo espero, cada cual es para el mundo un lucero, o por mejor decir, sol extremado. Gran dicha mía ha sido haber mirado dos soles sin cegar, o buen agüero, pues hijo soy de amor , seré heredero de todo y cualesquiera buen estado. Conoce el natural hijo, o bastardo el águila con ver que sin reparo buen rato mira al sol sin ser vencido. Y así verá el amor que pues yo tardo de ver tanto dos soles que está claro que tengo yo de ser favorecido.