- XXVIII - Es cierto que pensé que ya podía libre vivir de amor y su cuidado, viviendo como hombre escarmentado en ajena cabeza y en la mía. Revuelto a la razón su fantasía, a nuevo amor, amor me ha sujetado, y estoy tal que aborrezco lo pasado, sólo cuento por bien el este día. Mas con todo el amor estoy riñendo y dígole: «Rapaz, ciego, desnudo, ¿y a qué fin has querido enamorarme?» De afrenta de esto me está respondiendo: «Más bien te dan que a nadie dar se pudo, ¿y a trueque de esto quieres blasfemarme?»