- VI - A la aurora Esta sombra del sol, si no primera causa, principio y juventud del día, luz de Dios que tinieblas nos desvía y en la misma inconstancia no se altera; esta que corre el velo de la esfera y con efectos de beldades guía, sirva para dormir con su armonía o con respiración de primavera; si acaso adormeciese los sentidos con voz de pluma, resplandor de flores de su llorosa risa documento, a lágrimas de luz, quedad dormidos, no os suspendan los ecos y colores pues van juntos el llanto y el contento.