- VIII - Considerando un sepulcro y los que están en él No te mires a ti que te acompaña si te das a tus ojos, el engaño, mírate en el más propio o más extraño que teatro admiró, venció campaña; no como allá en el mundo aquí se engaña, que es centro esta región del desengaño; vuelve en bien cierto el aparente daño, el pasmo inútil en divina hazaña. De aquí si que consigue el ser dichoso el que a lo cierto no a lo incierto mira, pues le adorna lo eterno fastuoso; de aquí el mortal a lo sagrado aspira, tu temor convirtiéndose en reposo; que para el vivo el que murió respira.