- XLVII - Retarte a quien se deben alabanzas mayores cuanto menos pretendidas pues con tenerlas todas merecidas te persuades que ninguna alcanzas. Parécense a tus mismas esperanzas, pues con tenerlas casi conseguidas, como mérito propio las olvidas asegurando en trémulas balanzas. Si al deseo común correspondieran, premio de las virtudes, beneficios; fueran los merecidos, no contados. Por ti, en todos los ánimos se hicieran, y casi aun a ti mismo, sacrificios, y fueran repetidos, y acertados.