- XXX - Al Rey Nuestro Señor en ocasión de haber entrado en un juego de cañas Ya rijas, ya depongas el tridente, siempre se muestra en ti lo soberano; que es grande para oculto el Océano de luz en tus virtudes transparente. Si por la Majestad más eminente, del mundo el freno se le dio a tu mano; que mucho que en el círculo troyano de tu Deidad sea título tu frente. No puedes ser más Rey, ni más divino, que son divinidades tus acciones, y el Sol aún tu corona no rodea. El valor y el acierto en ti es destino, a tu sangre aún se deben más blasones, pues tienes menos de Austria, que de Astrea.