- XIII - A San Isidro Los campos de Madrid, Isidro santo de espíritus angélicos sembraba, cuando con Dios de sí se enajenaba; ¡o cuánto alcanza el renunciarse, o cuánto! Los ministerios rústicos en tanto el escuadrón celeste ministraba, y él con piedad su indignidad lloraba, siendo el ocio semilla, fruto el llanto. ¿Qué mucho que sembrase, que cogiese con ángeles, con Dios, y agradecido anticipado pródigo tributo. Que Diciembre de Agosto le sirviese, teniendo el cielo al campo reducido, sembrando aquí sus lágrimas el fruto?