- XIV - Aquel bulto de monte con semblante de quinta esfera y luz de firmamento, de fábricas eternas documento, fiel sustituto del caduco Atlante. Luciente con el sol sin el tonante, de cielo y tierra unión con ornamento, de día alcázar fue del Dios sangriento, de noche habitación del fulminante. Edificóle celo Religioso, que pudo aventajando las verdades reducir a verdad lo imaginado. Y bien que lo formó de eternidades, mostrándose dos veces poderoso, hízolo todo parecer pintado.