- IX - El autor a su cuerpo, poco antes de expirar Este trono, este bulto a los clamores de tanta exequia y sepultada vida, pues la tuvo, gozándola, perdida, deslumbrado en fantásticos honores; este que siempre absorto en resplandores fue estatua aunque terrestre, presumida; ni a luz, ni a voz, ni a rayo estremecida; horror aun asombroso a los horrores; este ya incierta sombra y alma cierta, racional interior con fondo vano, viva esperanza y fe, caridad muerta, que fue indigno del nombre de cristiano, si vivo ha divertido, polvo advierta, ya que en vano vivió no muera en vano.