- XXVII - Que son catorce siglos a quien ama que la perpetuidad del edificio, de quien sólo la edad es precipicio, que humilla Atlantes, Caúcasos derrama. Cuanto vive el retrato de la llama con que aplaude a la muerte el necio osando con desprecio y artificio maquinar vida, suponiendo fama. Que cuanto ofrecen siglos a deseos, cuanto vive la vida, si la muerte en todo lo que el tiempo tiene parte. El tiempo morirá, y a los trofeos, que él rinde, vengará mi firme suerte, pues, como premio, anima el adorarte.