- XXI - A Filis habiéndose quebrado el espejo Quebrase el consultor de tu hermosura; porque no le quedó que ver con verte, ni más felicidad que obedecerte; ay del que no la alcanza, y la procura. Que vida, Filis, estará segura del golpe vivo de tu vista fuerte, si el intérprete claro que te advierte con tu forma, de ti, no se asegura. Aun puedes más, que matas con los ojos; que alcanzan a ti misma los desdenes, dando a quien te retrata sentimiento. Suelen templarse en el cristal enojos, y tú le despedazas; porque tienes natural, por lo dulce, más violento.