- XLVI - Fabio si el Cielo obligación tuviera a aquellos, que le deben el talento, deudor de vuestro raro entendimiento, deudor de vuestro justo celo fuera. De acción, que por sí sola se exagera, en vos mismo tenéis merecimiento, y así, donde, no alcanza el pensamiento, como puede volar pluma grosera. No debe el cielo lo que da, mas hace deuda propia de propio beneficio, y de pagar, sin ser deudor, trofeo. De sí mismo al ingenio satisface, y como, del más puro sacrificio, se permite adeudar de tu deseo.