- V - Después de una grave enfermedad en su mayor edad ¡Un año más, Señor, con tanto día, y con minuto tanto, tanto, tanto! ¡Y en risa tan continua siendo el llanto lo que incesablemente se os debía! ¡Perdidos lustros! Y la escarcha fría (como ya en tiempo) ocupa sin espanto la cabeza y el rostro, y el quebranto desune partes que el vigor unía. Casi al último polvo reducido donde no habrá más paso, aunque la fama lo pretenda en pirámide o coloso; tan ya sin mí que estoy de en olvido, tan ya no yo, que soy quien más me infama; mostrad en mí el poder de lo piadoso.