- III - Cual se mostraba la gentil Lavina en los honrados templos de Laurençia, cuando solemnizaban a heritina las gentes de ella con toda femencia; y cual parece flor de clavellina en los frescos jardines de Florençia, vieron mis ojos en forma divina la vuestra imagen e diva presencia, cuando la llaga o mortal herida llagó mi pecho con dardo amoroso, la cual me mata en prompto e da vida, me face ledo, contento o quexoso. Alegre paso la pena indebida, ardiendo en fuego me hallo en reposo.