- VIII - ¡O dulçe esguarde, vida e honor mía, segunda Helena, templo de beldad, so cuya mano, mando e señoría es el arbitrio mío e voluntad! Yo soy tu prisionero, y sin porfía fueste señora de mi libertad; e non te pienses fuyga tu valía, nin me desplega tal captividad. Verdad sea que Amor gasta e dirruye las mis entrañas con fuego amoroso, e la mi pena jamás diminuye; nin punto fuelgo nin soy en reposo, mas vivo alegre con quien me destruye; siento que muero y no soy quejoso.