- XL - Si ánima alguna tú sacas de pena por el festival don, es hoy la mía, pescador santo, uno de la çena de la devinal mesa e compañía. Tú convertiste la flama egehenla, en la cual grandes tiempos ha que ardía, en mansa calma, tranquila e serena, e mi grave langor en alegría. Pues me trayste, Señor, donde vea aquella que en niñez me conquistó, a quien adoro, sirvo e me guerrea, e las mis fuerças del todo sobró; a quien deseo e non me desea, a quien me mata, aunque suyo só.