- XLII - De la suprema corte curial e sacro soçio de la gerarchía, que de la diva morada eternal fuste enviado por custodia mía, gracias te fago, mi Guarda esp(e)çial, ca me guardaste fasta en este día de las insidias del universal nuestro adversario, e fuste mi guía. E así te ruego, Angel, ayas cura del curso de mi vida e breviedad, e con diligençia te apresura, ca mucho es débil mi fragilidad; honesta vida e muerte me procura, e al fin con los justos santidad.