- XIV - Cuando yo so delante a aquella donna a cuyo mando me sojuzgó amor cuido ser uno de los que en Tabor vieron la gran claror que se razona, o aquella se a fija de latina según su aspecto e grande resplandor; así que punto yo non he vigor de mirar fijo su real persona. El su grato favor dulce amoroso es una maravilla ciertamente e modo nuevo en humanidad: el andar suyo es con tal reposo honesto e manso e su continente que, libre, vivo en cautividad.