- VII - Fedra dio regla y manda que en amor, cuando la lengua no se halle osada a demostrar la pena o el dolor que en el ánimo afflicto es enplentada, la pluma escriva e muestre el ardor que diluye la mente fatigada; pues osa, mano mía, y sin temor te faz ser vista fiel enamorada; y no te pienses que tanta belleza y sincera claror casi divina contenga en sí la feroçe crueza, nin la nefanda soberbia maligna; pues vaya lejos inútil pereza y no se tema de imagen benigna.