- XXVII - A un retrato Al alma, un tiempo, y al sentido estrecho vi tu dueño, y se vio, retrato amado. En él, triste, me he visto transformado, en agua y fuego el corazón deshecho. El sentido a buscar parte derecho -celoso que eres de él- otro traslado, y el verte en bronce y vello, ha confirmado la sospecha del hurto de su pecho. Reverenciéte, vencedor valiente. Gigante al alma humilde el bronce bello vistes, ¡oh dueño, de mis ojos gloria! Milagros son del tiempo, pudo hacello. Mas aunque él y tu ejemplo me amedrente, edad será a sus alas mi memoria.