- XXXVIII - A la muerte de Lisi Altivo intento, sí, pero debido, vista amarga intentáis de humor vacía, bien que copioso venza, noche fría, tu sagrado silencio, su ruido. Yace de sueño frío, ay, ya vencido aquel divino peso al claro día. ¡Grande ausencia amenazas, prenda mía, fábula de escarmiento al mundo has sido! Id, tristes ojos, a la tumba amada, ay, no sólo por Lisi lastimosa solicite a dolor la piedra helada. Sepan que osaste, ¡oh pena querellosa!, en espacioso llanto desatada, mostrar dos mares en tan breve losa.