- XIX - Al sepulcro de un varón ilustre Blandamente en los mármoles reposa quien ves, ¡oh caminante!, adormecido, no muerto, que la muerte no ha podido en él, bien que soberbia y poderosa. No pidas triste, no, con voz llorosa, poco peso a la tierra, la ha vestido cual fuerte vencedor, cual de vencido despojo; antes le es carga victoriosa. Si llorares su muerte, no, que al cielo vencedor vive; mil desdichas siente en ésta, en nombre tuyo y de la tierra. Haz compañía en esto, triste, al suelo, y luego de tus ojos la corriente trueca, en respeto al mármol que lo encierra.