- XX - A la suerte de los celos de su amor Lava el soberbio mar del sordo cielo la ciega frente, cuando airado gime agravios largos del bajel que oprime, bien que ya roto, su enojado velo; hiere, no sólo nubes, mas al suelo, porque su brazo tema y imperio estime, olas, no rayos, en su playa imprime. Tiembla otro Deucalión su igual recelo. Envidia -cuando, fuerte y espantosa, la mar la rota nave ya presenta ya al cielo, ya a la arena de su seno- al rústico el piloto vida exenta. Yo así en mis celos, libertad dichosa, no cuando alegre, cuando en ellos peno.