- XXX - Al temor de un amor desengañado Aquí fue Troya, Amor; aquí, vencida, es polvo aquella máquina espantable, que si se esconde entre la hierba afable, un tiempo fue en las nubes escondida. Aqueste, Janto, que en igual corrida a sí se es puente su humildad tratable, que su roja corriente, de intratable, a mil ilustres pechos fue homicida. Ya humilde Troya, ya humillado Janto, -que Troya fue mi amor, Janto mis ojos- ni el pecho es fuego, ni sus ojos llanto. Sólo temen, discretos, mis enojos, de aquesta Troya, ya humillada tanto, otra Roma no vengue sus despojos.