- CVI - A Cristo Nuestro Señor crucificado Llegó al Calvario él que a morir venía para la vida del linaje humano, el Cordero de Dios, que Soberano, los pecados del mundo deshacía. El pueblo pertinaz en su porfía, sin moderar el corazón tirano, ejercitó la ingratitud villano, aun cuando vio, que el Redentor moría. Estremeciose la naturaleza, oscureciose el Sol, desanimando todas las luces, que su fin reunieron. Las piedras conmutando su dureza con pechos racionales, y cobrando compasiva blandura, y fe rompieron.