- VIII - A un epigrama de Marcial No siempre a los groseros y vulgares alimentos asiste la templanza, ni la segura libertad se alcanza precisamente en los humildes lares. Libre, Mario, serás si en los pesares se acompaña constante la esperanza, y si atendiendo a la común mudanza el temor y el deseo limitares. Sin elación del ánimo modesto, en las altivas sienes victorioso, el laurel vividor logra trofeos. Y en el seno caduco siempre expuesto a la envidia descubre la emoción ruinas de imposibles y deseos.