- XX - A un retrato de Celia Oh milagrosa emulación de aquella hermosura Divina, en quien el arte que feliz imitó la inferior parte, de no verla animada se querella. Como se suspendiera, imagen bella, el ansia de mi ausencia en contemplarte. si nuestra soledad tuviera parte capaz de contemplarla y entendella. Mas mi pecho afligido, y lastimoso, como dará la voz, ni tú el oído, moderando al semblante el dulce ceño, si por fuerza de amor, maravilloso vives, tu sin sentir, yo sin sentido, y las almas de entrambos en tu dueño.