- LVIII - En aplauso del soneto del Señor Infante Rompa en hora feliz la voz amante, que en el grave silencio se aprisiona, y muestre en otro César Elicona, que convienen lo Augusto, y lo Elegante. Ínclito Carlos, que si ya el semblante te acusa de la rígida Belona, lides tiene Minerva, en que corona con un mismo laurel, sabio, y triunfante. Permíteme de Apolo las campañas, mientras Marte previene otras victorias, y baja de las Bélgicas montañas. Cada rebelde a tributar dos glorias, una a tu espada para las hazañas, otra a tu pluma para las memorias.